Lejos está el año de 1950 cuando las autoridades y la gran mayoría de los colombianos desconocían que la fiebre aftosa estaba empezando a minar los incipientes rebaños bovinos del país debido a su expansión en la vecina Venezuela. Para confirmar su existencia fue necesario enviar muestras al laboratorio Inglés de Pisbright, él cual confirmó la presencia de dicha enfermedad.
No obstante las investigaciones adelantadas y las medidas aplicadas, la epizootia continuó avanzando, y durante el período comprendido entre 1951 y 1954, fue necesario importar 6.650.000 dosis de la vacuna contra la fiebre aftosa.
En el mes de septiembre de 1954, se creó el Instituto Nacional Antiaftoso, dedicado a la producción de la vacuna, organismo que recibió toda la infraestructura material y técnica que el Instituto Samper Martínez tenía en su sección de enfermedades vesiculares, pasando en 1956, a llamarse Instituto Zooprofiláctico Colombiano, cuyo presupuesto dependía de las utilidades de la venta de la vacuna. En 1968 recibió del Banco de la República los bienes que éste administraba del Instituto Behring, creándose el laboratorio BIOCOL, que además de la producción de la vacuna tenía como línea de productos veterinarios, seis biológicos y doce farmacéuticos, recibidos de Instituto.
En el mismo año, se convirtió en una empresa industrial y comercial del Estado, que se denominó: Empresa Colombiana de Productos Veterinarios, dedicada en esencia a la producción de insumos agropecuarios.
Para fines de los años sesenta, ya se habían producido en el país casi 67 millones de dosis contra la fiebre aftosa y ya se encontraban funcionando los Bancos de virus de Aftosa, el de Sueros Hiperinmunes y el de líneas celulares BHK y VERO. Para entonces, también se habían adaptado los virus aftosos colombianos a las células BHK enviadas por los laboratorios Armes de Iowa (USA).
Después, se logró la producción de la vacuna contra la fiebre aftosa, con el sistema de cultivos celulares profundos en suspensión y ya no se dependió del suministro de tejidos de animales sacrificados. Esto se tradujo, no sólo en una producción más económica, sino también en una mayor seguridad ambiental y bioseguridad externa, por ser éste procedimiento más fácil de controlar.
De igual manera, se intentaba encontrar una vacuna contra la peste porcina, a base de un virus vivo modificado, cuyo sustrato era el conejo. Esta vacuna, con la ayuda del Instituto Zooprofiláctico de Brescia, Italia, logró producirse industrialmente.
En 1974, la Empresa Colombiana de Productos Veterinarios Vecol, se convirtió en una Empresa de Economía Mixta, bajo la razón social de Empresa Colombiana de Productos Veterinarios S.A VECOL S.A. donde participan conjuntamente el Gobierno, representado por el Ministerio de Agricultura y la Caja Agraria, con las asociaciones de los productores agropecuarios, los cuales quedaron vinculados al capital y dirección de la compañía. Esta estructura persiste en la actualidad y es la que le permite a VECOL S.A. trabajar con la misma agilidad de la empresa privada.
En ese mismo año, VECOL S.A. había adquirido el lote de terreno donde actualmente funcionan sus instalaciones y para el año de 1975, logró su licencia de funcionamiento.
Para la década de los ochenta, se adquirió un equipo de liofilización con el objeto de mejorar la conservación de los productos y se puso también en funcionamiento la técnica de la cromatografía líquida. Paralelamente, se inició la elaboración de una vacuna antiaftosa oleosa y en 1983 comenzó su producción industrial, de modo que más adelante se reemplazó totalmente a la vacuna acuosa. Esto permitió aumentar el tiempo de inmunidad, ya que con el nuevo producto sólo se requieren dos vacunaciones al año. Los estudios posteriores se encaminaron a lograr un biológico más purificado y concentrado. El resultado fue exitoso y permitió reducir la dosis, de cinco a dos mililitros.
Por la misma época y con la gran ayuda del Instituto Pasteur, se inició la producción de vacunas antirrábicas y se patentaron las marcas RABIGAN y RABICAN.
En 1982 VECOL S.A. modernizó algunos de sus procesos y diseñó los fermentadores de microorganismos anaerobios y los biorreactores de formulación y mezcla. Se logró así un montaje en línea, con una planta que ofrecía mayor bioseguridad.
Complementariamente, se avanzó en los sistemas y se cambió el sistema de filtración mediante placas de asbesto por el de cartuchos durapore y se estandarizó la electroforesis, técnica que permite determinar la integridad de la proteína conocida como VP 1.
Más tarde, con la colaboración de la Organización Mundial de la Salud OMS y la Fundación Rockefeller, VECOL S.A. comenzó a trabajar una nueva tecnología diseñada por el holandés ALEXANDER VAN VESSEL, denominada Cultivo Celular en Microportador. Se diseñaron las instalaciones y equipos para el cultivo de células en altas concentraciones, los procesos de producción de virus y la concentración de los mismos. Para esto, se contó también con la colaboración del Instituto Armand Frappier, de Canadá.
Con la llegada de los años noventa y guiados por el ánimo de dotar a los ganaderos de vacunas que combatieran dos enfermedades, se desarrollaron los productos Aftogán + Rabia y la Triple Oleosa; para obtener ésta última, se trabajó conjuntamente con el lCA, desarrollando los reactivos (toxinas y antitoxinas) para implementar las técnicas que garantizaran su calidad.
Simultáneamente, se diseñó y desarrolló una nueva vacuna contra la peste porcina y se recibieron del ICA, las técnicas para otra nueva contra la estomatitis vesicular.
Siendo uno de los objetivos centrales de VECOL S.A. la modernización, en cumplimiento de las normativas emanadas del ICA, a partir de 2000 se iniciaron los diseños y estudios de factibilidad de las nuevas plantas, para acometer prioritariamente estos requerimientos y contar con los recursos económicos que permitieran su ejecución.
En el año 2003, se inició y concluyó la construcción de la Planta de Farmacéuticos Inyectables y Central de Pesaje, que se encuentra en funcionamiento desde el 2004, Certificada en Buenas Prácticas de Manufactura permitiendo optimizar los procesos productivos de la Compañía e incorporar nuevos productos al portafolio de ésta línea.
Continuando con los planes de expansión y modernización proyectados, en Junio de 2005 se inició la construcción de la nueva planta biosegura de producción de vacuna contra la fiebre aftosa que hoy VECOL S.A. presenta con orgullo, por la tecnología de punta empleada, convirtiendose en la primera del país y la más moderna de América Latina Certificada en Reglamento Técnico de Seguridad Biológica Nivel 3 Agricultura.
Durante este período, complementariamente, se adecuó y remodeló el área libre para la producción de células y medios, que garantiza la calidad y pureza del biológico.